jueves, 23 de mayo de 2013

Un viaje por tierra mar y aire.


La tierra poseedora de altas
montañas, esculturas para mis ojos,
olas de un mar invertido, embelesadas
de misterio y musgo. A sus espaldas
un hilo azul horizontal, panteón de ríos,
poso de cenizas, de sonrisas, símbolo del
bautismo y de versos en cartas 
de navegación.

El aire difumina los aromas 
que se estampan en el extrarradio
donde no llegan las quimeras de mis
nervios.

Viajo con la sordera de la tranquilidad
y con los ojos llenos de vida.