sábado, 13 de septiembre de 2014

A mi escoba.



Que alegría, que emoción 
cuando llegaste a mi mano
eras escurridiza mientras
el sudor le daba firmeza
al palo, cantando, admirando
las calles y sus paisajes 
desde el punto más alto
barríamos letras para casa
y más tarde en versos
las reciclábamos.
.

La ardilla tan pilla, trepa a todo trapo
evadiéndose con su boca llena de piñones
y nosotros gozando, barre que barre
del verde sin gentío rodeados de fauna.

Te vas desgastando día a día
pena mía cuando te entregue
y en mi mano quede vacía.
Cuanto hemos barrido en tan solo
noventa días querida escobita mía
que dolor amiga inerte otra vez al paro
tú acabaras en un rincón para cubrirte
de polvo y yo sin poder cobrar la ayuda.
¿Cuantas alegrías hemos vivido?
¿Cuantos chismes hemos barrido?
Que hasta la pinocha del Balcó ha desaparecido,
 ya no quedan abrojos solo la pena mía.

Cuantos habrán hablado de nosotros,
cuantos dedos señalando
 mi escoba llevaba un turbo
que otras no poseían 
era el alma del barrendero
que con su alegría barría
compañera del alba y del ocaso
de las alturas y las bajuras
de las tardes cubiertas de paz
o de las mañanas con bravuras
ahora me quedo sin ti
pero no vacío de recuerdos
hasta el año que viene y si nos dejan
a esperar toca escoba inerte 
que te llenas de vida a mi lado.