miércoles, 13 de noviembre de 2013

Sigues cabalgando mis sueños...

Se ha enrojecido la luna
con el beso y la flor que te ofrcí.
Hoy volviste a visitar mi sueño
y veo que aún no te perdí.
Mis perros aullan la luna
no quieren que llegué el alba,
solo el malva de tus besos 
meciendo placer en mis pestañas.
Los hombres también llegamos
a ser flor despues de ser unos capullos,
ante las soñadas manos, herramientas
 de tu cuerpo lujuria y placer para el mío.

Quién osa despertar  a estas alturas
cuatro noches tienen la culpa,
mi amargura no soñarte, ni sentir 
tu boca sobrevolar la mía.
Es tan real, que pasaría la vida
soñandote, escalando los picos
de tu cuerpo e hibernando en tu lecho.
El despertador suena ya no queda luna
solo queda pena, de ver este lado de mi cama
como trinchera, que defenderla me toca en tu ausencia. 

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