domingo, 7 de julio de 2013

Palabra que se pierde.

Dile al amor que no perdona,
o mejor no le digas nada
ya se encarga la persona
de eludir la razón dada.

Más cuantas palabras sobran
para sanar alma herida. 
Con una basta, sale cara,
más cobran intereses 
en tiempos modernos por expresarla,
a fondos que no compensan  garantía
de que tal palabra se pronuncie 
limpia, libre de pecado y decidida.

Siempre  acostumbro  pedir perdón
nunca sabré por que siguen lloviendo
piedras en mi tejado, el peso de ellas cargado 
de palabrería no impedirán
que no levanten  el vuelo,
 palabras que se hicieron libres
después de un arrepentimiento.

Palabra perfecta, blanco de rifles
en manos cargadas de envidias
que no valoran el perdón.