domingo, 26 de mayo de 2013

No es solo del feo la noche.

Se ha roto de belleza la noche
que juega con sus contornos,
las estrellas en la cara,
cuartos crecientes de zarcillos,
para sus labios el malvar.

La noche esta que se vuelve
a romper con piernas largas,
seductoras, me absorbe hacía
ella para oír mis suspiros,
mis gemidos que se alzan
desde sus faldas hasta su malvar.

El malvar de unos besos, traviesos
como ellos solos, adúlteros en la 
mañana, que no se hablen de rumores,
de traiciones, que la noche no es del feo,
ni del guapo, la noche es para quién entiende
que no hay noches sin juicios y noches sin duendes.