sábado, 24 de noviembre de 2012

transeunte sueño.

Grítame...
Pellízcame...

Pero no me despiertes 
de mí transeúnte sueño.

Sueños que caminan 
desde hace años
y me pierdo por encontarte.

Mil cuchillos se clavan 
en mi espalda y quiero
que seas tú la que me juzgue,
después de descifrar el pergamino
de recuerdos  que guardo desde mi marcha.

Tú en el sureste
y yo no se dónde...

Tracemos un hilo imaginario,
dónde la realidad nos una a los dos.

Ya que tus ojos y tus labios
son copias de mi esperanza, 

Y tú desde tu trono de belleza
siempre estarás en lo más alto.

Y yo desde mi humilde manantial,
 resurgiré  desde las cenizas.