miércoles, 18 de mayo de 2016

Fue duro tallar el ser, más duro fue el suicidio colectivo de las horas que se fueron sin decir nada, las manos esperan ser ungidas, tus besos en mis espaldas y una leve acaricia deslizando desde el alba hasta el alba, el reflejo de tu sonrisa en mi cara y un tique para perdernos de amor locamente, sin compromiso alguno.