domingo, 6 de septiembre de 2015

A mi abuelo Manuel.

Hoy vi a un abuelo pasear a su nieto
y por un momento recorrí la infancia
olí su perfume que me acercaba el viento
y todas las olas bravías
 se tornaron a la calma.

Tu me dabas la mano yo
 acariciaba tus dedos
y miro como un loco al cielo
 para avivar los recuerdos.

En tus manos las chumberas
de aquellos frutos que me dabas
las almendras en tus ojos
y en tu cuerpo ese abrigo verde
que a mi tanto me gustaba.

Gitano y payo al mismo tiempo
en la feria tu caseta de tiro
errante buscando caminos
y los campos en tu cuerpo 
polvorientos de tanto trigo molido.

Andalucía en tus venas
vamos mi niño me decías
cuando en esa vieja radio
 las coplas sonaban bravas
y hasta los geranios palmeaban
de ver tu sonrisa ante la mía.

Ya me hecho mayor y tú me vuelves pequeño
abres todas las puertas cuando me vienes 
al recuerdo
apenas soy nada, soy un suspiro al viento
que se escapa cuando llora buscando tus brazos
en el tiempo, refugio de la calor, sombra
pa lo que arde por dentro, buscando tu voz
ando tergiversando estos versos, que no sé ya
si escribo o ando encima tus rodillas abrazado
en los abriles grises que rompieron mi tejado.

Ese hombre que me crió de chiquito y ahora lo busco
como río al mar, pa que me espere con aquella bicicleta
y la mano abierta.  Que ya queda menos pa ese estrecho
que me hago mayor y te siento mas cerca en el pecho
tanganilla me bautizaste entre los mares y estrellas
cuevas pintadas de cal tan blancas como centellas.

Palma de río fue tu cuna
Cartagena tu pintora
errante de la vida, pólvora
de la pólvora, que en polvo
te siento en ese caballo negro
 en esa nana que rompió tus caderas
en ese espino que se clava muy pa dentro
hoy te canto versos que como coplas 
suenan en el viento, en el  tiempo
de la tierra que te vio parir.

Morir aun no moriste
ni en los olivos
ni en las tardes taurinas
que algún primo te obsequió
en el coso, ni en los cardos
donde posa el jilguero 
ni en los que en sangre te llevan
desde el primer día de Enero.

No abuelito aún no moriste
te siento aquí, en este momento
que me obsequió el recuerdo
eternamente tú, hasta nuestro encuentro.