viernes, 20 de febrero de 2015

Llámame loco, no injusto.






Estoy harto de escribir
del beso prohibido
de rumores en el viento
del gemido impaciente
del sustento permitido.

Estoy harto de no aportar
sin una causa justa
de vivir a ciegas sintiendo
de morir despierto, ser inerte.

Querer y no poder no es causa de locos
quisiera callar al hambre del mundo
desarmar por completo los países
sin desestimar una seguridad permitida
coger una balanza, que las dos partes
pesen lo mismo.

 Que no hayan ricos y pobres
[todos uno]
Blancos, negros, amarillos 
¡que más da!
rubio, moreno, calvo, pelirrojo o alvino
¿acaso somos especie diferente?

¡parece que sí!

Hay un sistema, un software que nos dice
como, cuando, donde, esto sí y esto no
sin importar que hay hambre, que hay frío
o un calor infernal rodeado de aguas estancadas
donde hay quién bebe o se lava la cara.

Parece nada importar a esta injusta sociedad
prefieren vestir a un santo o  destinar gran parte
de eso que suena llamado dinero en armas biológicas
en estrategias para confundir al listo y asustar al tonto.

Llámame loco, no injusto.