jueves, 4 de diciembre de 2014

6 amigos, 6 dedos y 6 almas.

He soñado y he vivido miles de experiencias pero esta que os narro fue la que dejó marcada mi vida
era una tarde oscura con un aire gélido que cortaba como cuchillas un rostro tembloroso me reuní
con unos amigos para fumar hierba en un viejo motel abandonado cerca del cementerio y cuando todo parecía estar como flotando en el aire, uno de mis maquiavélicos amigos comienza a jugar con una caja de cartón y a traición comienza a balbucear, que sacará el vaso de cristal de su mochila y un lápiz. Paso un buen rato comentándonos que se podía hacer un tablero ouija para contactar con los muertos causando en mi una angustia que se aferraba a mi garganta, parecía como si hubiera estado pactado bajo un silencio sepulcral, todos querían ser cómplices menos yo por mis respetos a los que están más allá de la barrera de la vida, ¡estáis chiflados! le dije casi riendo. Kevin la cabeza pensante era dado al culto de la satanía un servidor del maligno que le encantaba experimentar sus locuras mientras sus manos se manchaban de sangre al cortar la cabeza de un macho cabrio sabíamos que el no regia muy bien y casi nunca teníamos en cuenta sus experiencia con lo paranormal hasta que llego el caos. Todos siguieron su juego inducidos bajo la hierba y unos cuantos litros de cerveza el momento era expectante para todos y me dejé llevar por la vergüenza de abandonar a mis colegas
y el que dirán. Eramos seis, seis dedos apoyados sobre el culo del baso y el resplandor de unas velas
que a pesar del aire parecían no consumirse, Máximo nivel de concentración algunos nos mirábamos cara a cara y reflejaba el terror en los ojos. Cuando todo parecía ser inútil y casi dábamos por cerrada la sesión un fuerte golpe recorrió el motel retumbando en cada rincón y todos soltemos el vaso del susto, pero el puto vaso comenzó a moverse hacia la izquierda hasta reventar en un millón de trocitos.
Todos salimos corriendo menos Kevin que se quedo atónito y mientras corríamos se escuchaba su risa o a saber si realmente era una risa poseída, allí se quedo. A la salida del motel solo encontré a dos de los cinco que quedábamos gritando en alto con la lengua seca y trabada que había sucedido,
Muertos de un terror que paralizaba el cuerpo cada uno decidimos irnos a casa. Parecía al rato mientras iba a paso de legionario que todo había pasado que solo había quedado en otra experiencia más en esta perra vida, pero no, no fue así. En el viejo camino del cementerio a casa justamente en una bajada de tierra comenzó a traspasar mi cuerpo un frió indómito como si tuviera dos hojas de puñal y solo escuchaba bombear mi corazón me paralizo de nuevo el terror y sin querer mirar atrás escuchaba unos pasos y aquella sonrisa de Kevin tatuada en mis sienes comencé a correr con las piernas rígidas y entre sístole y diastole quedaban engarrotadas escuche a lo lejos un grito envuelto de lamentos y justamente por el mismo camino que tenia que seguir hasta llegar a casa no sabia que sucedía pero sabia que no debía de pararme pero cuanto más andaba más cerca parecía estar y en la oscuridad un espectro de una niña no mayor de diez años abrió sus manos y viniendo a mi saqué la cartera la abrí y mirando entre lo oscuro la foto de mi madre ya fallecida comencé a rezar lo que recordaba de la oración ya que hacia tiempo, mucho tiempo que Dios había dejado de morar en mi vida fueron  unos minutos difíciles de narrar. Abrí los ojos y allí solo estaba yo no sabia si seguir o retroceder, si iba a salir de esta experiencia inconexa o morir y seguí caminando hasta que por fin llegué a casa subí por las escaleras y gracias que cuando marcho de tarde dejo la luz de fuera encendida y abrí la puerta, note el calentor de mi casa, encendí una vela a los santos y me pegue una ducha.
Una vez ya acomodado siento algo estamparse en el cristal del balcón el susto, otro susto más me lleno de curiosidad y salí a ver que era quede atónito un insecto que veía por primera vez en mi vida agarre el teléfono móvil y le saqué una foto, el insecto era de un proporcionado tamaño y su chirrido era aterrador para mis oídos la curiosidad era que entre ala y ala, parecía tener un rostro y busque por la web un insecto de los más parecido dice llamarse "la mariposa de la muerte" me quede frío me preguntaba ¿el porqué ? de esta cadena si todo era de coincidir con la sesión de ouija o era que me estaba volviendo loco de terror por el pánico colectivo. El cansancio me podía, la experiencia me mataba y quede dormido bajo las mantas sin sacar la cabeza a lo largo del profundo sueño intente despertarme y no podía sentía una opresión fuertemente en el pecho y de nuevo me faltaba el aire traspasando el mismo frío muerto que volvía apuñalar mi carne, escuchaba susurros muy débiles que querían decirme algo y seguía inmutado entre el miedo y algo que no me dejaba ni moverme más bien era maligno sentía su aliento hasta que al parecer sufrí un desmayo irracional desde entonces no he vuelto a realizar una sesión de ouija y después de los repetidos hechos solo en mi cama descubrí que hay noches en las que se me sube el muerto.


EL
MIEDO
HACIA LO EXTRAÑO
SIEMPRE
PUEDE
ENVOLVER
TU CUERPO
Y SENTIR COMO
SE PARALIZA.



NO TEMAS SOLO
ES MI PRIMER
RELATO DE TERROR...


GRACIAS POR VISITAR EL BLOG
AROMAS DE LETRAS LE ESPERO EN EL
PRÓXIMO RELATO...


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