lunes, 17 de marzo de 2014

A mi nieta Zahira.

Empieza a sonreír el eucalipto 
la mañana se despierta juguetona
mi nieta canta, ríe y me llama
me dice que la luna triste llora.

Le digo, no mi niña no llora
mientras llueve los ángeles la bañan
la perfuman la embelesan 
ahora la luna duerme escondida
no mi niña la luna no llora.

Coge el chupete que los pájaros pían
coge el chupete que el abuelo sonría 
me trasportas en el tiempo que niño
moreno y salao, juega contigo niña.

Que te visten las flores, las rosas 
se reflejan en tus mejillas
el ébano perfuma tus rizos
los labios como los de tu abuela
que tu madre tesoro tiene en el alma
por quererte como te ama
cuando duermes construyes
nidos con tus soplos 
donde anidan los sueños
los versos tallados, editados
fabrica de caramelos para llenar
tus bolsillos, eso sí uno libre para el libro
que te escribo.

Que se me caen hasta los andares
cuando besas como besas
la brisa la traes contigo
traes campos llenos de trigo
mis ojos como aceitunas moradas
mi cuerpo de barro ante los ojos de cristo.

¿cuando sueñas, cuantos sueños sueñas?
le digo a mi niña jugando a cantarles
a las estrellas, ella no dice nada solo sonríe
bendita su inofensiva alma
bendito su cariño, sus ojos, sus guiños