miércoles, 26 de febrero de 2014

El vino...

El vino no tuvo la culpa
del suicidio del amor
ni de la conspiración
del adulterio,
la culpa la tuve yo.

Por creer en tus palabras
en tu pose, en tu belleza,
en tus armas de mujer
por apostar a la más bella.

El vino, el más caro,
burbujas espumosas
como las olas del mar
y lo dejaste tan amargo
trago agrio que no podre
olvidar... Ya no bebo vino
bebo champan mis labios
se volvieron delicados
desde que tú no estas.

Ahora no tengo resacas
se fueron con el mar
junto las lagrimas 
horas y horas recordando
tus latidos, tus gemidos
y que ya no estas.

Sólo me quedó clara una cosa
que el vino no tuvo la culpa
la culpa la tuve yo por  creer
que amabas como nadie me amó.