lunes, 10 de febrero de 2014

Almendro que me traes recuerdo.




Asome mis ojos al borde del despertar
en tu pose, noventa, sesenta, noventa,
tu tronco y tus ramas... Que se le van
los ojos al verde naranjo que tras de ti
lloran sus hojas del roció de mi mañana
al ver que que te vestías de blanco
y florecer el fruto de tu vientre
que se cubre con la corteza que tatúa
un enamorado clavando unas iniciales
por tus cuatro costados
¡no me des almendra amarga!
que estoy cansado de tragar el polvo de tus tierras
 y que miento más que pinocho
cuando me miras con tus ojos de almendra
y me preguntas susurrando en el aire
si aún lloro por mi madre en este febrero
que invita a la primavera a ser participe
de un recuerdo que vive en el paisaje.