sábado, 9 de noviembre de 2013

Te extraño.

Se han hecho anchas las calles
y mis pasos son cada día más cortos
que las horas en las que te pierdes .

Mis lágrimas desbordan el Ebro,
el caudal del sentimiento no es ajeno.

Las veredas se cubren de hojas 
de mis ramas, de mis tramas, esperando
que llegue tu primavera y vuelva a florecer
en las calles de esta angustia la atracción,
que busca el no sé que de tus palabras,
un aroma que no conozco pero deduzco
que es la fragancia de este llanto.

Mi espíritu se sienta a dialogar
en el rincón más incognito,
 reclamando tu ausencia  
en esta desdicha que no me lleva