martes, 26 de noviembre de 2013

Son cien.

Llegó el frío, las montañas lucen su sombrero blanco
las aves remontan el vuelo y tú calientas de amor mi alma.
Plantas sonrisas en los campos de mi cara con tu voz,
llenas de granos de café este viejo molinillo donde muelo
los deseos que gota a gota solubles quedan.

¿Quién osará a decir que tú no estas o yo no estoy donde nos corresponde? 
si cuando se ama en las alturas uno más uno siempre nos da cien vuelos.

Son cien besos los que se esparcen por tu cuerpo, como se esparcen
cien canicas antes de caer al suelo, y yo tan niño que ni como ni dejo comer.

Son cien caricias las que se esparcen por tu cuerpo, como se esparcen
cien ovejas con su vestidos de lana, y yo tan pastor de mi rebaño, tan miedoso
que ni dejo que te pierdas ni me pierdo.

Son cien deseos que se esparcen  por mi mente, como se esparcen los versos
de las odas de Neruda y Becquer , cien deseos y tan solo uno me quema , 
que no revelo y estimo para que tu curiosidad se vuelva salvaje y  
seas capaz de mostrar a la luz lo que tanto deseas que te susurre.