martes, 29 de octubre de 2013

Me dejé llevar por su nombre.

Me siento como un barco enrocado
en medio de una tormenta que parece 
no amainar.
El mar esta tan oscuro que no da muestras
de simpatía , no da pausa para el descanso,
empieza astillarse el casco de madera, mis velas
arrancadas del mástil de mis huesos culpable
un huracán con nombre de señora.

Otra ola me golpea con fuerza.
Otra vez me dejé llevar
me absorbió
tu sexo
y
tu 
océano.