sábado, 26 de octubre de 2013

¿Cuantas?

Cuantas noches han de pasar
para que tu cara eclipse la mía 
sin franjas horarias de por medio
de un adiós.

Y cuantas olas han de golpearme
para darme cuenta que estoy inmóvil,
que no me muevo, pero siento y padezco
que todo gira entorno a mí, como una espiral
inconexa que absorbe mi sexo con el deseo
de paralizar la pasión heterogénea 
del furor de mis pantalones que ya no corren,
vuelan.