domingo, 1 de septiembre de 2013

Tu pena...

Dame un beso más fuerte
que la pena que oprime
de dolor tu pecho.

Que muera tu pena en mi,
hazla naufraga en mis manos
O impone una condena en la prisión
subterránea de mis avernos.

Ahogala sin piedad
en los mares de mis lágrimas
cuando te abrazan, y disculpa
la maldad con que desafío tu pena,
verte arroyada por ella en las horas
muertas  provoca el marchitar 
de las rosas y el crujir de sus tallos
vísteme con tu traje de espinas 
aunque gastes seis tallas menos
estoy en ti, estas en mi
nos une la amistad
la poesía nos abraza
nos lleva a perdernos
como se pierden las fugaces estrellas
en el cielo de la noche, 
como se pierden las palabras sin peso
como se pierden mis ojos en tus ojos
sin apenas quererlo.


¡No quiero vestir con este
traje los domingos!

Despojamé de él, 
abre las ventanas
y deja entrar las sonrisas
que vuelan subidas en  mariposas
sacudiendo sus alas 
para empolvar tu cara
y pedirte de rodillas 
que me regales tu pena
para echarla al mar
como pescador su red.