sábado, 24 de agosto de 2013

Contrariedades.

 El césped me humedece los pies
como tus besos humedecen mis labios.

El sol calienta mi cuerpo sin timidez
como tu cuerpo cuando asalta el mío
y lo rapta hasta que se desvanece
de lujuria... Esto no es contrariedad.

Intento enmudecer el acelerado
rugido que tras la calma descansará
sobre tu satisfacción y sosiego,
aunque el calor que desprendas
sea lava de volcán...

¡Ahora si son contrariedades!

Tú eres lava, soy hielo.
Tú eres aire, soy mar.
Tú eres paz, soy quimera.
Tú eres mi amor, yo soy el tuyo.

Aunque los dos seamos distintos,
Tu amor no me pertenece 
pero lo necesito para cambiar
los polos de cada ártico, sin apagar
las luces, sin apagar el ansia de un
beso.

Siempre es necesaria la contrariedad
para saber amar y dejar libremente
que te amen.