domingo, 20 de enero de 2013

Ignorante:

Como un transeúnte sin zapatos,
anda la paciencia del que nada sabe...

Bajo mis pies, el eco del corazón
limpia el polvo que no deja ver...

Sobre el iris de los ojos
que me habitan, se refleja
un zapatero...

¡Ya es hora de ponerme,
unos zapatos nuevos!