lunes, 28 de enero de 2013

¡Despierta!

Escarchadas lágrimas descienden
por el surco de tu pecho...

Encerrada, portadora de soledad
y miedos, en un mundo que no es tuyo.
¡Despierta!

Golpeas una y otra vez una puerta
insonora que consume tus gritos.

¡Maldita la mano que se levanta!

¡Despierta del coma inducido
en las tinieblas,
antes de que el sol caliente tus lágrimas.

Y no volverás a forzar tu bonita sonrisa,
en un sueño deseado que te espera, 
al igual que lo esperas tú a él.
¡Despierta!