miércoles, 30 de enero de 2013

Amor que no se pierde:

Asolaste los campos que mi cuerpo no quería
moliste a elección las blancas piedras
para caminar por los arenales de una bahía 
que aún no hemos pisado...

Cuando suenan los ecos de un te amo,
te miro, me miras y mis manos castigadas
por la dureza de la vida, aún te siguen ascendiendo
por la cascada de unos besos trasparentes que dejan huella.

Te miro, me miras y aunque se nos derrumben el mundo
en el que seguimos soñando y nuestras angustias no
sean las de nadie, resonarán por milésima vez, el eco
de unos besos, de unos sueños que aún no se han perdido.