jueves, 9 de agosto de 2012

NECESITABA.


Necesitaba las caricias de tus manos
esa tersura que flota por mi piel
cuando me tocas, cuando te adentras
en mi, sin apenas saberlo, sin apenas
quererlo...


Necesitaba sentir tu brisa inédita y
aromatizada que me obsequian tus besos.


Ese eco públicamente prohibido, y que es
detonado, sin apenas palabras.


Es la brisa la que hierve con tu ausencia,
y se enfría acarameladamente cuando
mis ojos por fin leen el perfil de tu sombra,
te endulzas para mi boca amarga, que es
el caramelo que te seduce y calla...


Necesitaba la independencia de nuestra
intimidad, para gritar, cuando me muerdas,
para reír si me enojas, y llorar cuando 
lo merezca...


He prescindido de tanto que me volví
un intrépido cazador de momentos,
los cuales son regalados en versos
noveles para que contigo quede mi letra.