jueves, 3 de mayo de 2012

PECADO INCANDESCENTE

Ya no hay silencio en mi boca
por fin mordí tu manzana
pecado incandescente que no cesa...


Ya no hay fríos en mi cuerpo
me abriga el tuyo...

Ya no hay mentiras, sólo hay fe
ya no hay ojeras ni palidez en mi cara
las hizo desaparecer tu corazón
que yace sin mi presencia...

Tu río se dejó llevar hasta mi mar,
tus aguas endulzaron mi sal,
y desapareció mi timidez
no te alejes de mi...

Enséñame a querer,
como nadie te ha querido...

Y seguiré siendo el pecador y tú,
mi pecado incandescente que no cesa.