miércoles, 9 de mayo de 2012

LA TARDE CAMBIO:

Yo no sé porque temblaba,
cuando por fin tu cuerpo con
mis manos acariciaba...

Era una tarde romántica y fria,
la tarde cambio, siguió romántica
y fundiéndose nuestras miradas,
nuestros cuerpos fogosos y sin apenas
palabras,  la tarde ardía...

Bendita tarde, bendito tu cuerpo,
bendito el pecado que nos envolvió
como un inmenso regalo...

Me regalaste tu cuerpo, te regalé el mío.

A solas, sin el mar, a sola sin la brisa,
aislados labios envenenados,
mordiéndose como serpientes, ignorando
el tiempo cronometrado, sin controlar
nuestras mentes, volaron pensamientos
libres y ardientes...

fuí tuyo, fuiste mía, en una tarde romántica
que no fue del todo fría.